miércoles, 2 de mayo de 2012

No se lee lo escrito, es con lo escrito con lo que se lee

por Liliana Zorelly Giraldo A.



En la apertura que hace Miller a un seminario de la sección clínica de Buenos Aires en 1996, y que figura transcrito en el texto "El saber delirante", hace una referencia a la lectura, diciendo que no es algo fácil, que es algo para pensar. También la subraya como actividad fundamental en la formación de analistas y en la transmisión del psicoanálisis; mención grata, puesto que confirma y estimula el ejercicio que pretendemos hacer en la mesa de lectura, reconociendo la lectura como algo que moviliza la conversación y el pensamiento.
Sin embargo, hay algo que me enturbia la idea, Miller enmarca su decir en la siguiente frase de Lacan, "Un escrito, para mí, está hecho para que no se lea". Entonces me he preguntado: ¿Qué querrá decir, para Lacan, leer? ¿Qué será un escrito para Lacan? ¿Acaso esta frase invalida la intensión del grupo de lectura? Puesto que allí pretendemos leer textos escritos. Me remito al lugar donde figura esta frase, el epílogo del seminario 11: "Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis".
Allí, Lacan comienza diferenciando sus seminarios de sus escritos. Los seminarios son transcripciones fieles de su decir, sus escritos, los ha hecho para que no se lean, reconoce que son de difícil lectura, luego, no es un accidente que no sean leídos.
Lo que se lee, dice, es el inconsciente. Tenemos entonces que la lectura en psicoanálisis es una lectura del inconsciente.
Acerca de la lectura, señala que la escuela no nos enseña a leer, todo lo contrario, puesto que nos aleja de la lengua materna, evitando que reconozcamos la no correspondencia entre la letra y la palabra, entre lo escrito y lo que se lee. Lo cito: "Como si el niño por saber leer en un dibujo qué es la jirafa (girafe, en francés se escribe con g) y en otro que lo que tiene que decir es gorila aprendiese otra cosa que el que la G con que se escriben ambos no responde a su lectura, pues nada tiene que ver con que se la lea". Lacan considera importante aprender que la G, con la que se escriben ambas palabras, no tiene nada que ver con que se la lea, eso sería alfabetizarse un poco.
Lo escrito es justamente aquello que no es para ser leído, y de lo que Lacan refiere, fue introducido por Joyce. Lo escrito tiene una función: es un modo distinto del ser que habla en el lenguaje. Tiene que ver con la manera distinta de ser, de aquel que habla en el lenguaje. Además, lo escrito dice, y dice, justamente allí donde no se lee.
En el mismo epílogo, argumenta que esta imposibilidad de entender lo escrito, es una razón para explicarlo. Y en el intento de explicarlo nos esforzamos por leer, allí donde es imposible hacerlo. Lo que se lee, el inconsciente, pasa a través de lo escrito, y no lo afecta. Se interpreta, se hacen conjeturas, se conversa, se piensa, se produce saber y así, se lee. Leer es interpretar.
En el trabajo de la mesa de lectura, leemos comentarios, comentarios que han pasado a través del escrito de los autores. Nuestros comentarios mismos, también han pasado a través de nuestros escritos. Según Miller, lo escrito tiene una función, de vía férrea, no podemos leerlo, pero rige nuestra lectura.No se lee lo escrito, es con lo escrito con lo que se lee.
Función de vía férrea, modo distinto del ser que habla en el lenguaje. Lo escrito: ¿lugar primigenio de lo singular?
Si no es al escrito a lo que permite acceder la lectura, ¿hay acaso algo a lo que esta sí permita acceder?
El riel de aquella vía férrea, es el objeto, (a), objeto vía para llegar al plus de gozar. Así tenemos, que en lo escrito hay una vía. Vía que permite llegar al plus de gozar, el que habita y abriga la demanda. La lectura permite descifrar la demanda, que envuelve y es envuelta por el plus de gozar. Leer es interpretar. Y si tenemos en cuenta, que en un análisis lo que se lee es el inconsciente, entonces es a partir de lo que se lee del inconsciente que se interpreta la demanda, en tanto anudada al plus de gozar.
Si en un análisis, lo que se lee es la demanda, en un texto ¿que se lee? ¿Qué se interpreta? acaso ¿lo que se lee es el decir del autor, filtrado por el escrito propio?
Lo que se lee siempre se rige por el escrito de cada lector, y precisamente la disciplina del comentario hace lo que el plus de gozar, esto es, abriga y habita la demanda, la demanda como aquello que movilizó al autor a escribir el texto. Así, leer analíticamente un texto, implica interpretar la demanda del autor, que para el caso del epílogo de Lacan, podría ser el reconocimiento de la dificultad inherente a sus escritos, y de lo imprescindibles que ellos son para la lectura de cualquier otro de sus textos o seminarios transcritos.

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